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El segundo martes fui por mi cuenta al penal. El camino es fácil y la distancia es corta. Tanto que en 15 minutos llegué. Salí de la Horqueta, bordeé dos barrios cerrados, el colegio Saint Mary of the Hills pasando después por algunos hoteles alojamiento como el Samoa. Me acordé de algunos amigos que tengo de ese país y de lo gracioso que sería para ellos si les contara que cerca de donde vivo la gente va a tener sexo a un lugar con el nombre de su isla lejana del pacífico.

Seguí por el camino del Buen Ayre y en la primera salida después del peaje bajé y doble a la derecha. Noté que junto al penal está el parque San Martín, lugar de recreación y el martes anterior no lo había visto. Antes de la entrada funciona un kiosco improvisado con unas tablas y una lona que hace las veces de techo, que hace dudar si su dueño hizo una investigación de mercado, si previó que sus compradores no serían muchos en esa zona desolada.

El guardia de la primera entrada me preguntó mi apellido, nombre y DNI. No se para que aclaré que de Vedia es separado y con ve corta como hago siempre porque el escribió D’Bedia. Nuevamente sin mucho control me levantaron la barrera y puse primera mirando a una mujer que caminaba con su hijo. Quizás visitaba a alguien. En la segunda barrera también le di al guardia las instrucciones para escribirlo pero esta vez leí en su planilla Deberia.

Cuando estacioné ví un camión de una distribuidora de alimentos y un hombre apoyado en el frente me miraba desafiante mientras tomaba mate, sin embargo se acercó y me preguntó si era uno de los profes, y después de vacilar, dije que si. Agregó en seguida que vivía cerca del club Olivos pero que de rugby no sabía nada, que prefería el futbol y yo dije que el futbol esta bueno también. En la entrada a la unidad 48 un camión celular esperaba y un hombre bastante excedido de peso con un traje camuflado llamaba a gritos a un tal Pingüino para que se apurara.

Nos encontramos los mismos de la otra vez todos afuera esperando a Coco Oderigo que las 9.20 apareció sonriente y preguntó a uno de los cuatro guardias que nos abrirían la puerta cuando armarían ellos su equipo. El guardia seguro respondió que había mucha desventaja.

Una vez pasados los dos portones y las dos rejas alambradas esperamos en la puerta que lleva a la cancha preguntándonos si esta vez finalmente entrenaríamos o si algún tipo de incidente como el de la semana anterior robaría esa nueva oportunidad. Apareció primero el gigante, Agustín y tras él, Diente, el Chaqueño, Claudio el alemanote, Ariel y todo el resto al saludo de “¡Hola Mafia!”. Coco le entrego un par de botines que precisaban un remiendo a Roberto, a quien yo no conocía. Los recibió como si fuera una navidad anticipada. Se presentó también Pablo que es un profesor de educación física que trabaja en el penal y que se mostraba interesado por jugar también.

-“¿Hay agua?” Preguntó alguien.
-“Si. Hijo de putaaaa!!!” llamó Ariel en tono de chiste a un hombre que lejos descargaba unos bidones causando mucha gracia.

Directamente arrancaron con unas vueltas al potrero que se parecía a la arena del circo romano, con la tierra muy dura, muchas piedras y con los guardias que desde la altura contemplaban nuestra actividad. El Chaqueño explicaba sentado en el hormigón la jerga jurídica de una carta a un compañero y daba consejos sobre como actuar, aunque no pude entender qué ni quise entrometerme.

A la mayoría los recordaba fielmente, pero Fabiano un chico de tez negra, pelo corto enrulado que hablaba una especie de portuñol me llamó la atención. Traté de imaginar como fue a parar un brasileño a esa cárcel y más que nada si sabría de que se trata el rugby. Me di cuenta de que no mucho pero estaba muy entusiasmado haciendo abdominales “uno, dois, treis…” Ariel se dió por vencido mientras hacía flexiones apoyando su panza “¡Soy una foca! Me trasladaron a Batán!” y luego cuando Diente se acostó aduciendo cansancio le dijo “te acostás como cuando hay cueterío afuera”.

Pan y queso, armamos dos equipos de los cuales los capitanes eran Diente, que me eligió para el suyo y Ariel, que a todos los que elegía los llamaba Roldán. “Roldán para acá. Roldán vení”. Con nueve para cada lado incluidos nosotros, comenzó la tocata australiana. Mientras el otro equipo se ponía las camisetas, que todos disfrutaban tocándose las mangas y el pecho, Claudio que estaba en el mío protestaba como un nene “¡Noooo, no vale ellos tienen las camisetas!”.

El juego comenzó divertido, bastante agitado pero cada tanto frenando a explicar algunas reglas, como cuando tomé la pelota y Fabiano adelante mío esperaba un pase y yo esquivando le gritaba “¡no te la puedo pasar para adelante!” y contestaba “Tudo bem”. Finalmente el brasilero anotó un par de tries pero tuvo que salir cuando un guardia llamó “¡Ferreira! Venga para acá”. Diente parecía haber estado en Arabia donde a quien comete un delito le cortan las manos, cuentan los mitos. La cuestión es que no podía agarrar la pelota. Cuando le tire un pase de mas de 10 metros, quizás el mejor de mi vida, lo agarró y marcó un try, le fui a chocar la mano diciéndole “Bien Diente, por fin la agarrás!!” y riendo contestó “Vamos Mafia!”.

La habilidad de Coco hacía estragos con su cintura endiablada y pases al límite. Tanto que logró la comparación con “el Pichó”. Breve descanso para aprender otras facetas del juego como el line cuando se va la pelota afuera, y la cosa ahí se empieza a complicar, hay que levantar un saltador entre dos y este tiene que tomar la pelota en el aire. Varios intentos, muchas caídas. Las explicaciones ejemplificadas surtieron mejor efecto. Raúl un grandote que me sorprendió con sus corridas dijo:
-“Ah yo se como es esto, lo ví cuando trabajaba en el club Newman. Hay que levantar de la cola”.
-“Eh, pero me van a acusa` de violín despué` ” Tiró Diente y se arremangó el jogging dejando ver varios tatuajes, casi un denominador común entre todos los presos. Uno en su pantorrilla decía “Dacing” y el escudo de la academia inconcluso. Yo con provocación jocosa le pregunté si era hincha del rojo y me contestó que yo estaba loco haciendo montoncito con la mano.

El Chaqueño entretanto respetuosamente se dirigió a un guardia que caminaba indiferente por la pared.
-“Gimenez, disculpe. Con su permiso, eh. No se si recibió mi petición en la notificación que hice.” Recordé en ese momento el comentario que me había hecho acerca del fallecimiento de sus suegros. Me perdí el desenlace de esa conversación cuando se decidió el comienzo del partido, que ahora sería con tackle.

-“Ahora si guacho, como Esparta, como trescientos` !” gritaba Ariel. Pensé en como la historia se hacía presente al menos por medio de Hollywood en este penal, en esta arena del circo romano que a mi me recordaba a Gladiador. No es Roma o Grecia, pero algo de tragedia hay.

Los colosos se preparaban para la batalla. En la primera jugada Agustín con todo su kilaje, su tobillo maltrecho y cara de fuerza encaró por el medio volteando gente cual bola de Bowling cayendo luego y revoleando la pelota muy lejos, una constante de varios toda la mañana. Los botines nuevos de Roberto parecían tener un efecto mágico en sus escapadas hasta que un empujón lo envió al alambrado primero como un luchador de catch que va a las cuerdas y directo a la zanja de hormigón para terminar con la cara al cielo celeste de agosto. Corrí a su auxilio esperando lo peor. Se levantó sin chistar limpiándose un poco el polvo en su remera y comprobando que sus botines permanecían sanos.

-“Se fue, loco, se fue” reclamaba Claudio después de un try dudoso de ‘El Paragua’ que entró como una flecha bordeando la zanja, anfitriona momentánea de Roberto minutos antes. Se levantño una polemica y un debate.

-“A ver, habíamos dicho que íbamos a decir la verdad. Si no somos honestos entre nosotros, no se puede jugar ¿Te fuiste Paragua?” Dijo Coco y recibió la respuesta sincera de que no.

-“Listo” agregó el Chaqueño “Si dice que no se fue, no se fue, sigamo´” Los códigos están muy presentes, como cuando el rugby en sus orígenes no tenía referís y quienes dictaban las reglas eran los mismos jugadores.

Los primeros scrums fueron cómicos porque no entendían el mecanismo de ese abrazo en grupo que empuja a otro abrazo en grupo con una pelota en el suelo que es disputada. Pensándolo bien es demasiado esfuerzo de varios tipos por un solo balón y Claudio en una jugada preguntó si tenía que ir siempre, si no podía cambiarle otro mientras él esperaba la pelota afuera. “¡No quiero empujar ahí, que vaya otro che!” dijo con un tono aniñado pero tan sinceramente como deben pensar la mayoría de los pilares del mundo. Cuando el scrum estaba mal formado Benja les gritaba Break, sin recibir respuesta. Aparentemente se había transformado en una clase de inglés también y agregué la traducción al español.

Pablo, el profesor de gimnasia, fue uno de los mas destacados con sus quiebres y su juego voluntarioso aunque a veces poco generoso por falta de costumbre. Tenía un balde en la cabeza como suele decirse. El Chaqueño se lo recriminó después de que perdiera el balón.

-“Vamo`loco jugamo´todo. Pasala si e`lo mismo si e`gol mìo o tuyo, somo`del mismo equipo!!!” y Pablo se disculpó con una cara de impotencia que demostraba que la cosa iba en serio para los dos.

Hablando con Pablo durante el partido me comentó que comenzó a ir al penal cuando no estaba inaugurado. Tiene ese trabajo y otro en una escuela. “Esta bueno porque vengo tres días por semana, pero el ambiente es medio pedorro”.

Agustín ya estaba a un costado acusando a su tobillo como el agente que le impedía continuar y pensando en tomarse cuarenta diclofenac. Adentro los pases, los tries y las pelotas revoleadas por el aire se sucedían. Las caras de alegría cuando uno se hacía presente en el marcador, me hacían sentir identificado. Si uno hace un try merece esa felicidad por la que peleó y corrió. El aliento, la felicitación es por lo que se juega; la pequeña gloria de ser reconocido por los compañeros, porque en el momento de jugar nada más importa, aunque sea en un picado jugado en una cancha llena de piedras, sin pasto y siendo observado por tipos con armas desde la altura. Así lo expreso el Chaqueño cuando terminó.

-“Yo te dije. Acá te sacá`todo, la tensión, lo que pasa afuera. Despue`de juga` acá te da`una ducha, te tirá en la cama y no tene´ma` gana de nada, no tene´ganá de pelear, de agarra` una faca, de nada loco. Esta bueno. En eso e´diferente con el fulbo porque acá hay ma`contacto.”

Para cerrar formamos un círculo y dar nuestra visión de lo ocurrido. Ariel pidió la palabra para agregar: “Yo le quería agradece` por venir a entrena`con nosotros` . No`divertimo` mucho todo`hoy”.

-“E` la gracia de todo`, e`la gracia de todo” Agregó el Chaqueño que se sacaba la remera y mostraba los dibujos hechos en su piel. En su mano tenia las letras de la palabra L O V E , una en cada dedo. Gran parte de su espalda la ocupaba un pápiro desplegado que rezaba “SI LA LEY DEL HOMBRE ME HA CONDENADO QUISAS LA DE DIOS ESTE A MI LADO”. Vi en Diente todas las heridas mal cicatrizadas de su brazo y pensé en preguntarle donde las obtuvo, pero otro día tal vez. Ya me había contado que le dolían las piernas porque le habían dado palazos jugando.

Mezclamos nuestra transpiración y nuestro afecto en un abrazo para la despedida que confesaba satisfacción y prometía reencuentro. A la salida notamos un pequeño edificio donde funciona la universidad, a la que Agustín asiste a estudiar odontología. El guardia se tomó unos cinco minutos en darnos paso y cuando se abrió la reja escuchamos el Chau mafia proveniente del grupo, todavía en la cancha, que mezclaba en un bidón de agua un jugo concentrado.

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  • buenisima la experiencia y no es la primera vez que leo algo tuyo demostrando una gran sensibilidad.te agradezco el compartirlo.ah,cuando puedas volve a europa asi te puedo ver jugar.vivo en españa pero te veia en la guinnes.saludos.

    damian jaimovich 10/13/2009
  • Hola Tomi, me lei toda la nota y realmente senti que estuve ahi con uds y los presos. Me parece buenisimo que tipos con los valores del rugby y flia del SIC y PUMAS tengan la generosidad y la humildad de ir a pasar un rato y enseñar este deporte a los presos.

    Te mando un abrazo, FELICITACIONES POR EL BLOG!

    Lucho

    Luis Castro 10/14/2009
  • Muy bueno, me leí las dos notas y los felicito, estaria bueno que su pueden pongan un par de fotos, un abrazo! y muchas gracias por compartir esto…

    Esteban P. 10/16/2009
  • Gigante!!!!!!!!!!
    Estaba buscando los resultados del Top 14 de hoy y me encontré con esto.
    Impresionante……….
    Suerte y les deseo lo mejor

    Fernando Diz 10/17/2009
  • Tomi, soy de Mendoza y te conozco porque me tocó compartir con vos la habitación en una preselección de los Pumitas. Está buenisimo esto que estás haciendo. Son muy atrapantes tus notas.
    Te mando un abrazo y que sigas bien.
    Ale

    Ale Malgor 10/27/2009
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Naci el 31 de Mayo de 1982 al lado del hipodromo de San Isidro.

En este espacio quiero compartir mi voz, y mi ideas hablando no solo del rugby sino de las historias que hay detrás de este deporte.

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