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Lo primero que tengo para decir es que el fútbol me encanta. Casi más que el rugby. Nunca voy a dejar de ser de Boca. Ahora lo sigo, pero con menos fanatismo que antes. Aprecio la belleza antes que el fanatismo. Si el Huracán de Cappa me emocionó con su poesÃa de toques y tacos más que el aburrido y especulativo Boca del torneo pasado que ya ni recuerdo quien entrenaba. ¿Ven? La maquinaria de dinero en la que se transformó el fútbol se come a cualquiera.
Pero el fútbol sigue siendo hermoso y poético. TodavÃa existe un Barcelona o individualidades que inspiran. TodavÃa sigue vigente el genio Palermo, héroe indiscutible del pueblo Boquense y ahora argentino. Gracias Bruja Verón por tener más clase que la realeza española.
Para mà lo importante es el juego. Es importante que despierte pasiones, casi esencial. Lo otro, el fanatismo excesivo es gilada, carnada para lo tontos. Jugar, correr con una pelota de lo que sea en una cancha es la mejor forma de expresión, la representación de la libertad en su estado más puro.
¿Puede ser el fútbol un educador? Claro que sà y lo es. Hay un montón de ejemplos de escuelas de fútbol y de otros deportes de ese tipo.
Yo comparto la idea que el rugby enseña cosas valiosas (respeto, humildad, solidaridad). Lo que me hace ruido es eso de los valores del rugby con mayúscula. A veces me da la sensación de que estas cosas se repiten porque suenan lindas en párrafos que buscan ser solemnes. Valores hay en un montón de ámbitos de esta sociedad, en gente que ni sabe como escribir la palabra rugby.
No quiero parecer un contreras, entiéndase bien. Es peligroso pregonar moralidad de manera tan rotunda. Porque a veces parece que ser jugador de rugby es sinónimo de buena persona. Seguro que hay buenas personas como en todos lados. Sin embargo, puede haber un dejo de frivolidad que quizá resulta incómodo a alguien ajeno a este deporte. Decir que nuestro deporte es diferente porque forma buenas personas a mi se me hace un poco esnob.
No voy a negar que tuve un montón de personas en este deporte que me enseñaron cosas buenas, otros que a la distancia me parecen ridÃculos pero no me hicieron ningún daño. También seamos sinceros y aceptemos que el ambiente del ragbi no es a prueba de fallas.
Sin ponerme a hablar de ética ni de moral, claro, hay cosas que socialmente se sabe que están bien y cosas que están mal. Lo malo es que nuestra sociedad esta viciada de muchas cosas malas. Que Diegote ande pidiendo sexo oral en la tele no es culpa del fútbol; es culpa de una sociedad enferma, reflejo de lo que somos los argentinos.
Es bueno tener modelos a seguir, pero hasta ahÃ. Una cosa es admiración, cariño y otra cosa fanatismo. El fanatismo genera odios y ese es un sentimiento que no me gusta para nada. Más que modelos, prefiero tener ideales.
No comparemos deportes. Todos tienen virtudes y defectos.


Entertainment Media
Excelente comentario, muy reflexivo, a mi también me encanta el fútbol y tengo que bancarme a los “fanáticos” insultar jugadores como Riquelme que intentan romper el molde y estar por encima de la mediocridad que inunda el deporte.
Con respecto al tema Maradona, sus dichos por mas desubicados que sean nunca van a sorprender, el problema es que la sociedad los avala, y muchos periodistas adeptos al sidieguismo también, los que critican son contras, la tienen adentro, etc.
Si no se puede criticar a una selección que no tiene una lÃnea de juego, a un técnico que como jugador es el mejor de la historia, pero en su actual rol la realidad indica lo contrario, a jugadores que no demuestran ganas de vestir la celeste y blanca, si no se puede criticar eso, perdon pero prefiero seguir mirando rugby en mi club.
Un saludo Tomás, perdón por extenderme tanto.
Facundo, te aconsejo leer el blog de Washington Cucurto en ESPN deportes. Es un escritor contemporaneo, que a mi me gusta mucho. Ahora escribe columnas deportivas para nada comunes.
Comparto que muchas veces se identifica erroneamente rugby con buena persona.- Es exagerado por supuesto, y no siempre es asà ( buenas y maslas personas hay en todos los ámbitos ) pero creo que nuestro deporte está a años luz del futbol.- Las diferencias son tantas y tan profundas que no hace falta enumerarlas, son ” evidentes “.- Solo un ejemplo: el 99 % de los jugadores expulsados en un partido de rugby, admiten la sanción con respeto y educación hacia el referà ( a pesar de estar a mil pulsaciones por minuto, y mas tratándose de un deporte de contacto ); en el futbol se invierte el porcentaje, la gran mayorÃa protesta, le dice de todo al arbitro de turno, gesticulan,se le van encima o como mÃnimo maldicen su suerte y se autorecriminan.-
Claro que el rugby tiene mucho por avanzar tambien, si creemos que ya conseguimos esos ansiados ” valores “, ya los estamos perdiendo…
Cada deporte tiene sus valores y su gente, y sÃ, en todos lados hay gente buena y mala. Pero se resalta mucho ese respeto que se tiene en cada partido de rugby, ya que lamentablemente el que esta acostumbrado a ver futbol, no lo ve. Espero que el rugby siga creciendo pero que los valores no se pierdan. Me gusto mucho tu reflexion.
Muchas gracias por la reflexión, es bueno preguntarse si los valores son parte constitutiva del algo, en este caso del rugby desde mi perspectiva es importante descubrir los propios valores como determinación de o especÃfico de la identidad, en cuanto elementos que contribuyen a formar el rugby, indican la orientación fundamental del rugby, si el núcleo del rugby no está constituido por ciertos valores, se caerÃa en un fenómeno de masificación.
Faltando la mediación personal concreta en la fuerza testimonial, se debilita o anula la potencia del deporte.
El rugby sin valores es una carnicerÃa
Excelente Tomi, no podrÃa haber expresado esto de mejor manera. Comparto 100% tu columna.
No soy una persona criada en un club de rugby, pero sigo este deporte desde hace casi 13 años y, aunque muchos lo nieguen, en ocasiones te hacen sentir ajeno por no tener una formación dentro de una institución tradicional de este deporte.
Encontré personas geniales en clubes de rugby y fútbol, y el sentimiento es el mismo, la pasión también y los que quieren el bien de su deporte, comparten los mismos valores… independientemente de la forma que tenga la pelota
Un abrazo!
Interesante planteo el de Tomás…el fútbol tiene componentes de belleza plástica (cuando es bien jugado, no como entre nosotros) que lo hacen incomparable. Pero el rugby tiene otras cosas…difÃcil describirlas, que también lo hacen incomparable. Lo impostante es recuperar el verdadero espÃritu del rugby pese al espÃritu competitivo y profesionalista que reina ahora. En ese sentido creo que los clubes son los mejores formadores de gente, no sólo para mover la pelota o patearla, sino para formar personas, de esas que necesita nuestra sociedad para que los deportes no sean, como dice Tomás, un reflejo de una sociedad en algún sentido podrida, sino de una sociedad como la gente.
Coincido totalmente con vos, los valores del rugby se pueden ver en otros ambitos tambien y no todas las personas que hacen o hicieron rugby son buenas personas, hay distintos tipos de personas como en todos lados, pero es importante recalcar, que (creo que fue lo unico que te falto en tu relato) es que el rugby no es solo un fin, sino un medio, un medio para relacionar, educar y divertirse.
Excelente post… dejo el link de una nota de Rugbynews de Uruguay q’ toca el tema con un punto de vista parecido más allá de la situación a la q’ hace referencia.
http://www.rugbynews.com.uy/items.php?id=2606&Aprendamos%20del%20f%FAtbol
Saludos