| enviar | Imprimir | Share This |
Me gusta cuando se inventan verbos como guglíar, ningunear o alunizar. ¿Quién habrá sido el que dijo cuando Neil Armstrong pisó el suelo lunar que alunizó? Un hábil lingüista seguro.
Con el dolor de la derrota en el último partido argentinizamos en Ezeiza el domingo a la mañana. Para no desentonar llovía en la tierra peronista y la queja de los locales de regreso porque el aeropuerto es un desastre, porque se vuelve a los piquetes, porque allá todo funciona y acá no, retumbaba en mis oídos casi como un millón de voces de un sueño molesto. Esa queja que más que queja es un intento por demostrar que se viajó y se conoció otra forma de vida, más civilizada (?) pero no saben que nosotros venimos de allá también y lo vimos todo. Pero acá, en peronismolandia, tenemos esa extraña relación de amor y odio con lo nuestro.
Ya pasados unos días de terminada la gira empiezo a sentir el síndrome de abstinencia, el cold turkey como dicen algunos, pero este es sin drogas. Sufro la falta de mis socios, la necesidad de calzarme los timbos para encarar a la cancha a correr y sobre todo la adrenalina de la semana previa a un partido. Me levanto en casa y ya todo es distinto porque primero tengo que hacer mi cama y después no me encuentro con Puchenko, con el Gato o Lucas Bull en el desayuno. Es un mano a mano con mi plato de cereales, el termo y el mate que me dicen metele pata que te tenés que ir a laburar hermano. Lo que no hice en cuatro años por estar afuera es una realidad en este húmedo diciembre pero no me afecta demasiado.
Y al mediodía enfilé para Brandsen, plena pampa, para completar un mes de paisajes de lo más variados. Desde la experiencia casi surrealista de visitar la ex Unión Soviética, la tierra de Stalin y de tipos curtidos por el paso del comunismo y el vodka, para después ir a la tierra de uno de mis antepasados, del país en el que tiene origen una salsa para fideos y terminar en la tierra del rugby obsesivo.
Entonces casi como cierre y cayendo en la cuenta de que un gran final de gira (aunque ya terminada) sería parar en la mejor parrilla al paso que conozco. En el kilómetro 41, pasando La Plata, hay un acoplado/parrilla que es el secreto mejor guardado de esas pampas y los camioneros que pasan por ella.
Y saboreando el pedazo de tira, el que hace enorgullecer hasta las lagrimas a los viajantes con camisetas de la selección en el extranjero pero no a mí porque es solo una comida exquisita y nada más que eso, ni mi identidad ni nada parecido, es que me puse a pensar en que el rugby me ha llevado mucho más lejos que los destinos que visité.
También me lo hace pensar un tipo con el que laburo que nunca había visto el Río de la Plata, que ni siquiera sabía que Buenos Aires estaba a orillas de un río. ¿Le explico que estuve en Europa o me limito a decirle que estuvo buena la gira y no metí goles?
¿Y qué le explico cuando me pregunta y ahora? Ahora me invitaron a jugar al rugby a Ushuaia, al fin del mundo como le dicen. No está nada mal ir al principio y al fin del mundo en solo un mes y todo por una pelotita de cuero.


COMPARTO ESAS SENSACIONES DE FIN DE GIRA….ES TAL CUAL LO EXPLICAS…
CUANDO ANDES POR USHUAIA HACETE AMIGO DE “LAS AGUILAS”…LA MANERA QUE VIVEN EL SEVEN DEL FIN DEL MUNDO ESA GENTE ES UNICA..
EXITOS…
Ojala que a tus experiencias puedas sumarle una nueva, el jugar al rugby en el fin del mundo, lugar en el cual todo empieza de nuevo.
Mucha suerte para el proximo finde
La verdad que terminar el año, los partido es una sensacion muy rara y a la comparto totalmente, extraño esos viernes al a noche de no poder dormirme pensando en el partido….
Tomi, te felicito por tu/s proyecto/s, el blog y el camino que estas eligiendo andar. Posta. Te pasé por mail el contacto de la Editorial. Cualquier cosa avisame.
Me gusta muchísimo como escribes, pienso que es un vehículo increíble con tus seguidores, al igual que con los fan del rugby. Respecto a la escritura te recomiendo que sigas porque tienes una combinación interesante entre la narración y la descriptiva, que además mantiene al lector entretenido y a la expectativa. Felicitaciones.